No se destacada aquel que se hace notar a partir de sus palabras, si no, de su silencio. Cada palabra que callas, es una duda que dejas. Cada mirada junto con la ausencia del ruido, incomoda. Pero no cualquiera puede utilizarlo, cualquiera no puede hablar sin mover la lengua. Es un arte que solo muy pocos logran alcanzar, toma tiempo, paciencia y sobre todo, humildad para lograrlo.
Podrán tratar de impresionarte con discursos profundos, gracioso, disfrazados de sabiduría. Sin embargo, esa persona, apartada de todas las demás, solitaria, en un estado de armonía. Esa persona llama la atención, genera cuestionamiento. ¿Que estará pensando? ¿Quien sera? Tal vez sea igual que todos, pero su mirada, dice algo.
Entonces se le acerca y le pregunta: "¿Por que estas callado?".
Y el responde: "¿Por que estas hablando?". ¿Respuesta estúpida? ¿Irónica? podría ser, pero esto genera ahora aun más. Entonces pregunta de nuevo: "¿Por que no hablas?".
Y el misterioso responde: "Hay silencios que valen más que mil palabras".
Y el misterioso responde: "Hay silencios que valen más que mil palabras".

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