2 dic 2009
Encendiendo la soledad
Somos esas piedras en la esquina de la habitación... alumbradas por la poca luz que crea esa vela, esa ya tan consumida, porque el tiempo supo como matarla, la realidad pega duro y de frente. Tu imagen.... te veías tan tierna o ¿Tal vez tan perra? Porque la verdad no miro hacia allí... ¿o si? si, estoy mirando allí. Ahora no, ¿sabes porque? las ganas no me dan. Y la botella de Habana Club ya esta por la mitad... lo esta... me duele. Me sigue doliendo, tocas ese cáncer de dolor con tu palito y no te das cuenta... me jode. Tus dientes, tu pelo, el deseo, te deseo y ahora tal vez no, pero se que si, no lo puedo ocultar. Te odio y te amo, mí huida esta en proyecto, un proyecto que nunca se cumplirá. El camino, ¿sabes cual es el camino? ¿Acaso no? no lo sabes. Miras a tú alrededor y la mancha de humedad en tu pared te da a pensar como se consume la vida. Lo mismo con tu cigarrillo, aunque en un periodo mas corto de tiempo. Esa puta necesidad, te lo llevas a la boca, respiras... sueltas y el movimiento crónico de respiración no acaba. Lloras, no llores... sufre es mas realista, se mas realista, pateas. Rompo el silencio y ahora se vuelve a crear ¿porque? YO-QUE-SE, acaba, ¿se acabo? no, una realidad bastante pagana y estupida, suenan los crujidos... este libro llego a su fin ¿Y que hago? no tengo nada para leer. Su suave vestido de seda... color marrón... perfecto en contacto con su figura, y sus ojos... me encantan. Su mirada, me atormenta. Tengo ganas de que esto empiece, de que acabe y que vuelva a nacer. Voy al baño, un atracón... escupo, una bola de mocos... deje avanzar bastante a mi enemigo, pero que mas quieres, no lo puedo dejar... lo necesito. Me limpio y vuelve. Así y no hay más nada que hacer, E-SA-ES-LA-VI-DA.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario